Cuando
Fadi Naguib Faraq sale a hacer trabajo de campo en México, está a medio camino
entre un detective y un explorador. Su equipo básico bien podría ser el de
Indiana Jones: un machete al cinturón, mapas, una bolsa de yute a la espalda y
un bastón grande para defenderse de las serpientes venenosas.
Pero a
diferencia de Jones, Fadi carga en su mochila "una veintena de árboles de
distintas especies" y en el bolsillo "una mezcla de semillas de
crecimiento rápido".
Tampoco
trabaja solo.
"Somos
literalmente un grupo de fanáticos apasionados de la naturaleza", dice
para describir a quienes, como él, trabajan en restauración ecológica.
Esta
rama de la ecología busca alterar intencionalmente las condiciones ambientales de
un hábitat deteriorado para restablecer un ecosistema natural e histórico.
Uno de
sus pioneros fue el científico ecologista estadounidense Aldo Leopold
(1887–1948), que tuvo una gran influencia en el desarrollo de la ética
medioambiental moderna.
Profesionales de la imitación
La referencia
de un restaurador ecológico es un bosque o área saludable.
Igual
que otros restauran cuadros, murales, muebles o edificios, Fadi y sus
compañeros tratan de imitar a la naturaleza.
"No
hay ninguna profesión que defina al restaurador", comenta, antes de
explicar que trabaja con geógrafos, biólogos, ornitólogos, informáticos y
arquitectos del paisaje.
El
mismo Fadi viene de otro mundo: estudió comercio internacional y mercadotecnia
y hasta hace apenas dos años trabajaba en ventas para una empresa de azulejos
en España.
"Mis
metas eran cifras, tenía unos metas desencarnadas, que cuanto más ceros tenían
más bonitas las veían".
Así,
hasta que hizo una venta sustancial que le sacudió la conciencia, le hizo
"cambiar el chip" y buscar reencontrarse con la naturaleza que tanto
había disfrutado en su infancia.
Fue
así como Fadi Naguib Faraq acabó aplicando las leyes de la mercadotecnia a la
promoción del medio ambiente, como encargado de vinculación en la ONG Pronatura
Veracruz, que forma parte de una red de seis asociaciones que trabajan en
restauración ecológica en la región del Golfo de México.
Naturaleza sabía
La
restauración ecológica está basada en la premisa de que la naturaleza es sabia
y puede regenerarse.
Ese es
un proceso que tiene lugar normalmente de manera natural, sin interferencia del
ser humano.
"Pero
nosotros podemos impulsarla", le dijo a BBC Mundo.
"En
200 años un bosque se puede recuperar naturalmente. ¿Pero cómo vamos a hacer si
no tenemos 200 años para enfrentar los retos del cambio climático y de la
escasez de los recursos naturales?".
"Lo
que nosotros hacemos es reducir un ciclo de 200 años a una estimación de 30 a
50 años para la restauración de un bosque secundario", resumió.
Para
lograrlo, los restauradores deben estudiar el terreno y los ecosistemas
históricos deteriorados. Examinan mapas y fotografías, y fusionan técnicas
académicas o científicas con conocimientos tradicionales.
"Hacemos
la restauración ecológica siempre tomando un ejemplo: tenemos un modelo al
lado, nuestra referencia inmediata es un bosque conservado", explicó.
"A
veces nos sentamos con indígenes de la sierra que nos dicen por ejemplo
"vengan a ver cómo se comporta el bosque después de que se muera un árbol
padre", comenta.
"Burbujeando
de vida"
Para
imitar a la naturaleza los restauradores ecológicos utilizan una combinación de
técnicas que van adaptando a cada proyecto.
La
reforestación es sólo una de ellas, probablemente la más conocida y también
"la más costosa", dice Fadi.
Otras
técnicas son el trasplante de suelos "saludables", la lluvia de
semillas, la nucleación, con la que se crean núcleos de plantas con un estímulo
específico para el crecimiento, la creación de madrigueras artificiales para
los animales y de "perchas" artificiales sobre las que posan las
aves.
"Tenemos
ejemplos en Brasil y en Colombia, donde se han implementado estas técnicas
desde el siglo pasado", dijo Fadi.
Según
el restaurador, para un terreno de 10 hectáreas (unos 100.000 metros
cuadrados), la ejecución de la restauración se puede hacer en un año, e incluye
la limpieza de especies invasoras y la preparación del suelo para la siembra.
Una
vez ejecutado el plan de restauración se hace un mantenimiento durante dos años
y paralelamente se empieza a monitorear la diversidad, para obtener
bioindicadores. Ese período de monitoreo dura por lo general cinco años en
total.
"Todo
este trabajo se resume al fin y al cabo en unas gráficas, con una curva. Y
despendiendo de la inclinación de esa curva sabemos si vamos o no hacia un
aumento de la biodiversidad en el terreno", resumió Fadi.
Y tras
dos años de biomonitoreo normalmente "ya regresamos a lo que es casi un
bosque, con muchos árboles adolescentes, que miden 4,5, o 7 metros",
describió Fadi.
"Ya
está literalmente burbujeando de vida. Hay pájaros por todas partes y
mamíferos".
Y como
ejemplo, Fadi contó con emoción cómo acaba de observar en una zona donde no se
registraba ningún venado desde hacía unos 10 años marcas de cuernos y dientes
de ciervos en los troncos de los árboles.
"A pesar de que
están amenazando a nuestros árboles nos da mucha ternura que estén
regresando", bromeó.
Restauradores
ecológicos creando una percha para que se posen las aves.
Restaurar
una hectárea de bosque puede costar hasta US$25.000.
Ese
precio cubriría los trabajos de mantenimiento y monitoreo durante dos años de
un terreno de 10.000 metros, aproximadamente un campo de fútbol grande (de
115x85m).
Obviamente
ese precio no está al alcance de cualquiera.
De
hecho durante los últimos 20 años el 95% de los proyectos realizados por
Pronatura Veracruz dependieron de fondos públicos estadounidenses: financiación
para la conservación del medio ambiente en Norteamérica, incluido Canadá y
México, que se desprendía de leyes de protección ambiental.
Pero
ante la proliferación de competidores y la disminución del presupuesto
estadounidense muchas organizaciones que se dedican a la restauración ecológica
en el continente están tratando de diversificar su cartera de clientes.
En
el caso de Pronatura Veracruz "los últimos nichos de mercado son las
empresas que destruyen el medio ambiente, que ahora tienen una obligación legal
de compensar los daños", explicó.
"Si
construyes una carretera, tienes que compensar, si construyes un centro
comercial, tienes que compensar", agregó, por ejemplo "restaurando x
hectáreas del ecosistmea manglar".
ETAPAS DE LA
RESTAURACIÓN
DIAGNÓSTICO:
se toman fotos y se elaboran mapas. Se hace un diagnóstico del suelo, de los
flujos y de las precipitaciones del lugar. Se investiga el uso anterior y se
documenta cómo era el área cuando gozaba de salud.
PLAN
DE RESTAURACIÓN: en esta etapa pluridisciplinar intervienen ecologistas,
paisajistas, geólogos, biólogos, etc.
RESTAURACIÓN:
se ejecuta el plan mediante una combinación de técnicas.
BIOMONITOREO:
se supervisa el progreso de la restauración mediante la observación de la
presencia de plantas, bioindicadores (como aves, murciélagos, anfibios, etc) y
mediante la colocación de cámaras en lugares claves.