domingo, 28 de julio de 2013

CHINA AHORRÓ TONELADAS DE PETRÓLEO EN 5 AÑOS SIN BOLSAS DE PLÁSTICO GRATUITAS




 En el 2008, los habitantes chinos usaban unas 1.000 millones de bolsas plásticas diariamente solo en sus compras de verduras


Beijing (EFE). La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo de China anunció hoy que desde que hace cinco años comenzara a cobrar las bolsas de plástico en las tiendas y prohibiera las de grosor extrafino, se han ahorrado seis millones de toneladas de petróleo, material con que se fabrican.

Con las medidas que se instauraron el 1 de junio de 2008 se ha reducido en dos tercios el consumo nacional de bolsas plásticas y se han ahorrado al menos 67.000 millones de bolsas, dijo Li Jing, subdirector de políticas ambientales de la Comisión.

La instauración de estas normas tenía como objetivo ahorrar energía y proteger el medio ambiente. “Tenemos que animar a la gente a que vuelva a llevar bolsas de tela y cestas para llevar la compra”, dijeron hace cinco años.

Desde entonces se prohibió la producción de bolsas con un grosor inferior a los 0,025 milímetros, que eran habituales en supermercados, grandes almacenes y mercados, y se cobra una pequeña cantidad por el uso de bolsas más gruesas.

Las normas provocaron el cierre de la principal fábrica de producción de bolsas del país, donde se generan más de tres millones de toneladas de residuos plásticos cada año.

Li reconoció que la medida no ha erradicado completamente las bolsas extrafinas en China, que todavía pueden verse en algunas tiendas, por lo que pidió un aumento de las inspecciones y supervisiones en zonas comerciales.

jueves, 18 de julio de 2013

DE PROFESIÓN, RESTAURADOR ECOLÓGICO

Cuando Fadi Naguib Faraq sale a hacer trabajo de campo en México, está a medio camino entre un detective y un explorador. Su equipo básico bien podría ser el de Indiana Jones: un machete al cinturón, mapas, una bolsa de yute a la espalda y un bastón grande para defenderse de las serpientes venenosas.
Pero a diferencia de Jones, Fadi carga en su mochila "una veintena de árboles de distintas especies" y en el bolsillo "una mezcla de semillas de crecimiento rápido".
Tampoco trabaja solo.
"Somos literalmente un grupo de fanáticos apasionados de la naturaleza", dice para describir a quienes, como él, trabajan en restauración ecológica.
Esta rama de la ecología busca alterar intencionalmente las condiciones ambientales de un hábitat deteriorado para restablecer un ecosistema natural e histórico.
Uno de sus pioneros fue el científico ecologista estadounidense Aldo Leopold (1887–1948), que tuvo una gran influencia en el desarrollo de la ética medioambiental moderna.



 Profesionales de la imitación


La referencia de un restaurador ecológico es un bosque o área saludable.
Igual que otros restauran cuadros, murales, muebles o edificios, Fadi y sus compañeros tratan de imitar a la naturaleza.
"No hay ninguna profesión que defina al restaurador", comenta, antes de explicar que trabaja con geógrafos, biólogos, ornitólogos, informáticos y arquitectos del paisaje.
El mismo Fadi viene de otro mundo: estudió comercio internacional y mercadotecnia y hasta hace apenas dos años trabajaba en ventas para una empresa de azulejos en España.
"Mis metas eran cifras, tenía unos metas desencarnadas, que cuanto más ceros tenían más bonitas las veían".
Así, hasta que hizo una venta sustancial que le sacudió la conciencia, le hizo "cambiar el chip" y buscar reencontrarse con la naturaleza que tanto había disfrutado en su infancia.
Fue así como Fadi Naguib Faraq acabó aplicando las leyes de la mercadotecnia a la promoción del medio ambiente, como encargado de vinculación en la ONG Pronatura Veracruz, que forma parte de una red de seis asociaciones que trabajan en restauración ecológica en la región del Golfo de México.

Naturaleza sabía
La restauración ecológica está basada en la premisa de que la naturaleza es sabia y puede regenerarse.

Ese es un proceso que tiene lugar normalmente de manera natural, sin interferencia del ser humano.
"Pero nosotros podemos impulsarla", le dijo a BBC Mundo.
"En 200 años un bosque se puede recuperar naturalmente. ¿Pero cómo vamos a hacer si no tenemos 200 años para enfrentar los retos del cambio climático y de la escasez de los recursos naturales?".
"Lo que nosotros hacemos es reducir un ciclo de 200 años a una estimación de 30 a 50 años para la restauración de un bosque secundario", resumió.
Para lograrlo, los restauradores deben estudiar el terreno y los ecosistemas históricos deteriorados. Examinan mapas y fotografías, y fusionan técnicas académicas o científicas con conocimientos tradicionales.
"Hacemos la restauración ecológica siempre tomando un ejemplo: tenemos un modelo al lado, nuestra referencia inmediata es un bosque conservado", explicó.
"A veces nos sentamos con indígenes de la sierra que nos dicen por ejemplo "vengan a ver cómo se comporta el bosque después de que se muera un árbol padre", comenta.
"Burbujeando de vida"
Para imitar a la naturaleza los restauradores ecológicos utilizan una combinación de técnicas que van adaptando a cada proyecto.
La reforestación es sólo una de ellas, probablemente la más conocida y también "la más costosa", dice Fadi.
Otras técnicas son el trasplante de suelos "saludables", la lluvia de semillas, la nucleación, con la que se crean núcleos de plantas con un estímulo específico para el crecimiento, la creación de madrigueras artificiales para los animales y de "perchas" artificiales sobre las que posan las aves.
"Tenemos ejemplos en Brasil y en Colombia, donde se han implementado estas técnicas desde el siglo pasado", dijo Fadi.
Según el restaurador, para un terreno de 10 hectáreas (unos 100.000 metros cuadrados), la ejecución de la restauración se puede hacer en un año, e incluye la limpieza de especies invasoras y la preparación del suelo para la siembra.
Una vez ejecutado el plan de restauración se hace un mantenimiento durante dos años y paralelamente se empieza a monitorear la diversidad, para obtener bioindicadores. Ese período de monitoreo dura por lo general cinco años en total.
"Todo este trabajo se resume al fin y al cabo en unas gráficas, con una curva. Y despendiendo de la inclinación de esa curva sabemos si vamos o no hacia un aumento de la biodiversidad en el terreno", resumió Fadi.
Y tras dos años de biomonitoreo normalmente "ya regresamos a lo que es casi un bosque, con muchos árboles adolescentes, que miden 4,5, o 7 metros", describió Fadi.
"Ya está literalmente burbujeando de vida. Hay pájaros por todas partes y mamíferos".
Y como ejemplo, Fadi contó con emoción cómo acaba de observar en una zona donde no se registraba ningún venado desde hacía unos 10 años marcas de cuernos y dientes de ciervos en los troncos de los árboles.
"A pesar de que están amenazando a nuestros árboles nos da mucha ternura que estén regresando", bromeó.



Restauradores ecológicos creando una percha para que se posen las aves.
Restaurar una hectárea de bosque puede costar hasta US$25.000.
Ese precio cubriría los trabajos de mantenimiento y monitoreo durante dos años de un terreno de 10.000 metros, aproximadamente un campo de fútbol grande (de 115x85m).
Obviamente ese precio no está al alcance de cualquiera.
De hecho durante los últimos 20 años el 95% de los proyectos realizados por Pronatura Veracruz dependieron de fondos públicos estadounidenses: financiación para la conservación del medio ambiente en Norteamérica, incluido Canadá y México, que se desprendía de leyes de protección ambiental.
Pero ante la proliferación de competidores y la disminución del presupuesto estadounidense muchas organizaciones que se dedican a la restauración ecológica en el continente están tratando de diversificar su cartera de clientes.
En el caso de Pronatura Veracruz "los últimos nichos de mercado son las empresas que destruyen el medio ambiente, que ahora tienen una obligación legal de compensar los daños", explicó.
"Si construyes una carretera, tienes que compensar, si construyes un centro comercial, tienes que compensar", agregó, por ejemplo "restaurando x hectáreas del ecosistmea manglar".

ETAPAS DE LA RESTAURACIÓN

DIAGNÓSTICO: se toman fotos y se elaboran mapas. Se hace un diagnóstico del suelo, de los flujos y de las precipitaciones del lugar. Se investiga el uso anterior y se documenta cómo era el área cuando gozaba de salud.

PLAN DE RESTAURACIÓN: en esta etapa pluridisciplinar intervienen ecologistas, paisajistas, geólogos, biólogos, etc.

RESTAURACIÓN: se ejecuta el plan mediante una combinación de técnicas.

BIOMONITOREO: se supervisa el progreso de la restauración mediante la observación de la presencia de plantas, bioindicadores (como aves, murciélagos, anfibios, etc) y mediante la colocación de cámaras en lugares claves.

lunes, 8 de julio de 2013

EL HIELO SE VA

El Artesonraju (6,025 msnm), supuesto ícono de la Paramount, ha perdido la tercera parte de su pirámide en 6 años.

La cifra canta por sí misma: 40% menos de superficie glaciar en un total de 16 cordilleras. Así está el Perú en pleno siglo XXI en que la temperatura se sigue elevando. Ya en los ochentas, el nevado Broggi, en la provincia de Yungay, había perdido hasta un 86% de su superficie glaciar (CARETAS 1979). En 1995, Pastoruri se había reducido apenas a 1.8 km2 de hielo y en el 2007 había perdido otros 600 m2 (Inrena declaró entonces que Pastoruri ya no era nevado). En el 2008, el hidroglaciólogo francés Robert Gallaire lanzó un enfático augurio: “Todos los pequeños glaciares bajo los 5,500 msnm van a desaparecer en 15 o 20 años” (CARETAS 2027).

Los antecedentes encendieron las alarmas en las oficinas de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), entidad que viene realizando desde el 2006 un inventario del estado de 19 cordilleras (poniendo énfasis en el departamento de Áncash), cuyos resultados preliminares son expuestos en el marco del I Foro Internacional sobre Glaciares realizado en Huaraz.

martes, 2 de julio de 2013

DECENAS DE MILES DE PECES MUERTOS POR CONTAMINACIÓN DE UNA PRESA

México:

El desastre ecológico  ha puesto en riesgo a 180 familias que viven de la pesca en el lugar









Pescadores locales retiran los peces muertos. (Foto: Reuters

Más de 500 toneladas de peces muertos por contaminación del agua aparecieron a orillas de una presa en el estado de Jalisco, México.

La presa del municipio de Acatlán de Juárez fue contaminada con cientos de litros de melaza, un derivado de la caña de azúcar, vertidos por una empresa clandestina que produce comida para ganado, lo cual redujo los niveles de oxígeno en el agua y llevó a que los peces mueran asfixiados.

El desastre ecológico ha puesto en riesgo a 180 familias que viven de la pesca de carpas y mojarras en la presa que tiene una extensión de casi 600 hectáreas. Los mismos pescadores asumieron la tarea de recoger los animales muertos.

Emeretio Corona, alcalde de la localidad, aseguró que los responsables serán denunciados y pidió ayuda al Gobierno para las personas afectadas, informó la agencia AFP.

Fuente: Diario el Comercio